El error después de lavarte las manos que casi todos cometemos (y que puede deshacer lo que lograste con el jabón)
Lavarse bien es solo la mitad del trabajo. Varios estudios muestran que cómo te secas, y si te quedan húmedas, cambia cuántos gérmenes pasan a lo que tocas.
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Te lavaste las manos con jabón, contaste hasta veinte, enjuagaste bien… y luego saliste sacudiéndolas, te las pasaste por el pantalón o abriste la puerta del baño con los dedos todavía mojados. Si te reconoces, no eres el único. Y, según la ciencia, ese último paso importa más de lo que parece.
Un repaso de estudios publicado este 17 de octubre por Infobae volvió a poner el foco en un gesto cotidiano: el secado. La conclusión es sencilla y fácil de aplicar en casa, en la escuela o en el trabajo.
Por qué las manos húmedas son un problema
El jabón y la fricción despegan los microbios y la suciedad de la piel, y el enjuague se los lleva. Pero si las manos quedan mojadas, los gérmenes que hayan sobrevivido pasan con mucha más facilidad a picaportes, celulares, alimentos u otras personas. Los trabajos de laboratorio que resume Infobae coinciden en eso: los microorganismos se trasladan mejor desde la piel húmeda que desde la piel completamente seca.
Uno de los estudios más citados, de la Universidad de Bradford (Reino Unido, 2011), comparó toallas de papel y distintos secadores de aire. Encontró que frotarse las manos bajo el secador de aire caliente podía contrarrestar parte de la reducción de bacterias lograda con el lavado. Cuando las personas mantenían las manos quietas, el resultado era mejor.
¿Toalla de papel o secador de aire?
Aquí la ciencia tiene matices. Un estudio de la Universidad de Southampton publicado en 2024 encontró una transferencia baja y parecida entre secadores de chorro de aire y toallas de papel. En cambio, un trabajo de la Universidad de Leeds publicado en 2025 en la revista científica Frontiers in Public Health comparó dos secadores eléctricos de alta velocidad con toallas de papel usando un virus inofensivo como marcador, y encontró que con las toallas la contaminación que quedaba en las manos era unas diez veces menor. Además, con uno de los secadores la contaminación en las paredes del baño fue hasta 78 veces mayor que con papel.
Es importante entender qué midieron: estos estudios no contaron contagios en la vida real, sino la presencia y el traslado de microbios en condiciones controladas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), citados por Infobae, todavía no hay evidencia suficiente para decir qué método de secado es el mejor. Lo que sí está claro es que secarse por completo forma parte de un lavado eficaz.
Cómo lavarse y secarse bien, paso a paso
- Moja las manos con agua corriente, fría o tibia: la temperatura no es lo que más importa.
- Enjabona y frota al menos 20 segundos: palmas, dorso, entre los dedos, pulgares y debajo de las uñas. Tararear dos veces "Feliz cumpleaños" es un buen cronómetro.
- Enjuaga con agua corriente.
- Seca por completo con una toalla limpia o de papel. Si usas secador de aire, espera a que las manos queden bien secas y evita frotarlas mientras tanto.
- No toques nada mientras estén húmedas. En baños públicos, puedes usar el mismo papel para cerrar el grifo o abrir la puerta.
En casa, cambia con frecuencia la toalla de manos de la cocina y del baño, sobre todo si alguien está enfermo. Una toalla siempre húmeda no ayuda.
¿Cuándo es más importante lavarse?
Lavarse en los momentos clave ayuda a frenar microbios que causan enfermedades respiratorias y estomacales: antes de cocinar o comer, después de ir al baño o cambiar pañales, después de toser, estornudar o sonarse, y antes y después de cuidar a una persona enferma o curar una herida. El gel con al menos 60 % de alcohol sirve cuando no hay agua y jabón, pero, según los CDC, el lavado con agua y jabón funciona mejor contra algunos gérmenes como el norovirus, una causa frecuente de vómitos y diarrea.
Es un gesto de diez segundos más. Y puede marcar la diferencia, sobre todo en temporada de virus.
Este contenido es informativo. Si tienes una infección o síntomas que no mejoran, consulta a tu médico.
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Fuentes
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