"Consumir preferentemente antes de" no es lo mismo que "fecha de caducidad": la diferencia que te ahorra dinero (y disgustos)
En el Día Mundial de la Alimentación, una pregunta de cada casa: ¿se puede comer algo pasada la fecha? Depende de qué fecha sea. Te lo explicamos con fuentes oficiales.
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Abres la alacena, ves un paquete de galletas con la fecha de la semana pasada y dudas: ¿a la basura o a la mesa? Ahora piensa en un yogur o en carne molida en la misma situación. No es lo mismo, y saber por qué puede ahorrarte dinero cada mes y, a la vez, proteger la salud de tu familia.
Este 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación de la FAO, y uno de los temas que más se repite es el desperdicio: según la FAO, aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierden o se desperdician, mientras el hambre sigue aumentando. Una parte de ese desperdicio empieza en algo tan pequeño como leer mal una etiqueta.
Dos fechas, dos significados
"Consumir preferentemente antes de…" (también llamada fecha de duración mínima o de consumo preferente) habla de calidad, no de seguridad. Indica hasta cuándo el alimento conserva su sabor, su textura y sus propiedades. La Comisión Europea lo resume así: pasado ese día, el alimento sigue siendo seguro si se respetaron las instrucciones de conservación y el envase no está dañado, aunque puede empezar a perder sabor o textura. La norma internacional del Codex Alimentarius (FAO/OMS) dice algo parecido: después de esa fecha, el alimento puede ser todavía enteramente satisfactorio.
Suele aparecer en productos secos o de larga duración: galletas, arroz, pasta, cereales, conservas, café, aceite o chocolate.
"Fecha de caducidad" (en algunos países, "fecha de vencimiento" o "consumir antes de" en productos frescos) habla de seguridad. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid explica que marca el momento hasta el cual el alimento puede comerse de forma segura; a partir de ahí, no se debe consumir. Se usa en productos muy perecederos, en los que los microbios pueden crecer rápido: pescado fresco, carne picada o envasada al vacío, y lácteos pasteurizados como leche, yogur o cremas.
Los nombres exactos cambian según el país, así que fíjate en el sentido: si la etiqueta habla de "preferentemente", es calidad; si es un producto fresco y delicado con una fecha límite, trátala como caducidad.
Cómo decidir en casa, sin riesgos
- Productos con "consumir preferentemente": si el envase está intacto y se guardó como indica la etiqueta, revisa aspecto, olor y sabor antes de tirarlo. Si ves moho, bichos, latas abombadas u oxidadas, o un olor raro, a la basura.
- Productos con fecha de caducidad: respétala siempre, aunque el alimento "se vea bien". Algunas bacterias peligrosas no cambian el olor ni el aspecto.
- Una vez abierto, manda la etiqueta: frases como "una vez abierto, consumir en tres días" sustituyen a la fecha impresa. Ojo: abrir el envase acorta la vida del producto.
- El refrigerador cuenta: las fechas se calculan suponiendo una buena conservación. Si el producto estuvo horas fuera del frío, la fecha ya no garantiza nada.
- Congelar a tiempo: muchos alimentos se pueden congelar antes de que llegue su fecha de caducidad para alargar su vida. Descongélalos en el refrigerador, no sobre la mesa.
Trucos para tirar menos comida
El Programa de la ONU para el Medio Ambiente calculó en su Índice de Desperdicio de Alimentos 2024 que en 2022 se desperdiciaron 1.050 millones de toneladas de comida, y que el 60 % se tiró en los hogares: unos 79 kilos por persona al año. Algunas ideas sencillas:
- Primero en entrar, primero en salir: al guardar la compra, pon lo nuevo detrás y lo que vence antes, delante.
- Haz una lista antes de ir al mercado y revisa qué tienes.
- Una caja de "cómeme primero" en el refrigerador para lo que hay que usar pronto.
- Aprovecha las sobras: arroz del día anterior para un salteado, fruta madura para batidos o postres, pan duro para budín o pan rallado.
Y cuando dudes con un producto fresco y delicado, recuerda la regla de oro de la seguridad alimentaria: si tienes dudas, mejor tíralo. Un ahorro no vale una intoxicación.
Si alguien de tu familia tiene vómitos, diarrea fuerte o fiebre después de comer, consulta a tu médico, sobre todo si se trata de niños, mayores o embarazadas.
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Fuentes
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