¿Lavas las frutas con vinagre? Lo que sí funciona, lo que no y el error que muchos cometen con el jabón
El truco del vinagre para frutas y verduras volvió a ser tendencia. Te contamos qué dicen la FDA y los expertos en inocuidad, cómo hacerlo bien y qué nunca deberías usar.
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En miles de cocinas latinoamericanas hay un ritual que pasa de abuelas a nietos: llenar un recipiente con agua, echar un chorrito de vinagre y dejar las fresas o la lechuga "desinfectándose" un rato. Esta semana el truco volvió a hacerse viral después de que el diario colombiano El Tiempo publicara una guía paso a paso. ¿Funciona de verdad o es pura costumbre?
La respuesta corta: el vinagre puede ayudar, pero no es magia, y hay errores que pueden hacer más daño que bien. Esto es lo que dicen las autoridades de seguridad alimentaria.
Qué hace realmente el vinagre
El componente activo del vinagre es el ácido acético, que tiene cierta capacidad para atacar bacterias como la Salmonella o la E. coli. Pero, como recuerda El Tiempo citando a especialistas en inocuidad, su eficacia depende de la concentración, del tiempo de contacto y de lo rugosa que sea la superficie del alimento. Una fresa, con sus semillitas, o una hoja de lechuga llena de pliegues no se limpian igual que una manzana lisa.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) lo deja claro: lavar reduce las bacterias que puede haber, pero no las elimina por completo. Las frutas y verduras pueden contaminarse con bacterias del suelo o del agua donde crecen, y también después de la cosecha, durante el almacenamiento o en la propia cocina.
El error más peligroso: lavar con jabón o cloro de limpieza
Con la intención de "desinfectar mejor", hay quien usa lavaplatos, jabón de manos o productos de limpieza. Es justo lo que no hay que hacer. La FDA explica que no se recomienda lavar frutas y verduras con jabón, detergente ni con productos comerciales para lavar vegetales: los alimentos son porosos, pueden absorber esos residuos aunque los enjuagues bien, y eso puede enfermarte. Además, la seguridad de los residuos de esos productos comerciales no se conoce bien.
Los jabones de casa, insiste la guía de El Tiempo, no están hechos para que los comamos.
Cómo lavar frutas y verduras paso a paso
Estas son las recomendaciones de la FDA, con el paso del vinagre como opción para quien quiera usarlo:
- Empieza por tus manos: lávalas con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de preparar los alimentos.
- Quita lo que esté dañado: corta las partes golpeadas o magulladas y tira lo que se vea podrido.
- Agua corriente: lava cada pieza bajo el chorro de agua del grifo, frotándola suavemente con las manos. Hazlo incluso con lo que vas a pelar (melón, naranja, papaya), para que el cuchillo no arrastre la suciedad de la cáscara hacia dentro.
- Cepilla lo duro: los productos firmes, como el melón o el pepino, se pueden frotar con un cepillo limpio solo para vegetales.
- Si quieres usar vinagre: la guía de El Tiempo propone una parte de vinagre blanco por tres de agua potable, sumergir entre 2 y 5 minutos y luego enjuagar muy bien con agua corriente. No reemplaza los pasos anteriores.
- Seca: la FDA recomienda secar con un paño limpio o papel de cocina, porque eso ayuda a reducir todavía más las bacterias de la superficie.
Un detalle que mucha gente no sabe: si el paquete dice que el producto ya viene lavado y listo para comer, la FDA indica que se puede usar sin volver a lavarlo. Si decides lavarlo igual, que no toque superficies o utensilios sucios.
Otros hábitos que protegen a tu familia:
- Guarda en el refrigerador todo lo que compres ya cortado o empacado.
- Separa las frutas y verduras que se comen crudas de la carne, el pollo y el pescado crudos, y no uses la misma tabla sin lavarla con agua caliente y jabón.
- Al comprar, elige productos sin golpes ni daños.
Según la FDA, una intoxicación alimentaria suele dar síntomas entre 1 y 3 días después de comer el alimento contaminado, aunque puede aparecer antes o mucho después. Los niños, los mayores, las embarazadas y las personas con defensas bajas tienen más riesgo de complicaciones.
Si tú o alguien de tu familia tiene vómitos, diarrea intensa, fiebre o signos de deshidratación, consulta a tu médico.
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Fuentes
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