Remedios caseros

Acidez y ardor de estómago: 9 trucos caseros que sí ayudan (y el bicarbonato, con cuidado)

Esa sensación de fuego que sube por el pecho después de comer afecta a millones de personas. Te contamos qué cambios sencillos alivian la acidez, qué remedios populares tienen sentido y cuáles pueden empeorarla.

Redacción Salud3 ·

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Acidez y ardor de estómago: 9 trucos caseros que sí ayudan (y el bicarbonato, con cuidado)

Foto: Wikimedia Commons · CC0

Una cena abundante, una salsa picante, acostarse enseguida... y llega el ardor que sube desde el estómago hasta el pecho y a veces deja un sabor ácido en la boca. Es la acidez o pirosis, el síntoma principal del reflujo gastroesofágico. Se calcula que alrededor de una de cada cinco personas adultas en los países occidentales la sufre al menos una vez por semana.

Por qué se produce

Entre el esófago y el estómago hay un anillo muscular, el esfínter esofágico inferior, que actúa como una válvula: se abre para dejar pasar la comida y se cierra para que el ácido del estómago no suba. Cuando esa válvula se relaja cuando no debe, o cuando hay mucha presión en el abdomen, el ácido sube e irrita el esófago, que no está preparado para soportarlo.

Factores que lo favorecen: comidas copiosas, grasas o picantes, el alcohol, el tabaco, el exceso de peso, el embarazo, la ropa ajustada y algunos medicamentos, como ciertos antiinflamatorios.

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Los cambios que más ayudan

1. Espera antes de acostarte

Deja pasar al menos 2 o 3 horas entre la cena y la hora de dormir. Tumbarse con el estómago lleno es una de las causas más frecuentes de reflujo nocturno.

2. Eleva la cabecera de la cama

Levantar la cabecera unos 15 a 20 centímetros, con tacos bajo las patas o una cuña bajo el colchón, reduce el reflujo nocturno. Apilar almohadas no funciona igual de bien, porque dobla el abdomen.

3. Duerme sobre el lado izquierdo

Varios estudios han observado que dormir sobre el lado izquierdo se asocia con menos episodios de reflujo que hacerlo sobre el derecho, probablemente por la posición del estómago.

4. Comidas más pequeñas

Reparte lo que comes en raciones más pequeñas y frecuentes, y come despacio.

5. Identifica tus desencadenantes

No todos los alimentos afectan igual a todas las personas. Los más habituales son los fritos, las comidas grasas, el chocolate, la menta, el café, las bebidas con gas, el alcohol, los cítricos, el tomate y los picantes. Llevar un pequeño diario durante dos semanas ayuda a saber cuáles son los tuyos, en lugar de eliminarlos todos.

6. Pierde peso si te sobra

El exceso de grasa abdominal aumenta la presión sobre el estómago. Un estudio con más de 10.000 enfermeras encontró que reducir el índice de masa corporal se asociaba con menos síntomas de reflujo.

7. Deja de fumar y modera el alcohol

Ambos relajan el esfínter esofágico e irritan la mucosa.

8. Ropa holgada

Cinturones y pantalones muy ajustados presionan el abdomen, sobre todo después de comer.

9. Masticar chicle sin azúcar

Masticar chicle después de comer aumenta la producción de saliva, que ayuda a neutralizar y "limpiar" el ácido del esófago. Evita los de menta si notas que te sientan mal.

Los remedios populares, uno por uno

  • Bicarbonato de sodio: neutraliza el ácido rápidamente (media cucharadita en un vaso de agua). Pero contiene mucho sodio, no es apto para personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca o renal ni para embarazadas, y no debe usarse de forma habitual. Tomarlo con el estómago muy lleno puede causar distensión. Es un recurso ocasional, no un tratamiento.
  • Leche: alivia momentáneamente, pero la grasa y las proteínas pueden estimular más ácido después. Su efecto es corto.
  • Vinagre de manzana: muy popular en redes, pero no hay estudios sólidos que lo respalden, y al ser ácido puede empeorar la irritación en algunas personas.
  • Jengibre: puede ayudar con las náuseas; en cantidades grandes, a algunas personas les provoca ardor.
  • Manzanilla: una infusión suave puede resultar relajante; la evidencia sobre la acidez es escasa, pero es segura para la mayoría.
  • Aloe vera: algunos productos se venden para el reflujo, pero el aloe con látex tiene efecto laxante y no se recomienda tomarlo sin consejo profesional.

¿Y los medicamentos?

Los antiácidos de farmacia alivian episodios puntuales. Si necesitas tomarlos con frecuencia, consulta a tu médico: existen otros tratamientos, como los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares), que deben usarse con indicación y revisión periódica, porque su uso prolongado sin control no está exento de efectos secundarios.

Señales de alarma

Consulta sin demora si tienes dificultad o dolor al tragar, sensación de que la comida se atasca, vómitos con sangre o con aspecto de posos de café, heces negras, pérdida de peso sin motivo, anemia, o si la acidez aparece por primera vez después de los 55 años. También si los síntomas duran más de dos o tres semanas a pesar de los cambios.

Ojo: un dolor en el pecho con sudor, falta de aire, dolor que se extiende al brazo, mandíbula o espalda, o mareo puede ser un infarto y no acidez. En ese caso, llama a emergencias de inmediato.

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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