Misterios

Las líneas de Nazca: la IA ya ha descubierto cientos de figuras nuevas, pero el gran misterio sigue abierto

Un colibrí de 90 metros, un mono, una araña y cientos de figuras trazadas en el desierto peruano hace unos 2.000 años. Gracias a drones e inteligencia artificial se han hallado más geoglifos que nunca. ¿Para qué los hicieron?

Redacción Salud3 ·

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Las líneas de Nazca: la IA ya ha descubierto cientos de figuras nuevas, pero el gran misterio sigue abierto

Foto: Unukorno / Wikimedia Commons · CC BY 3.0

Desde el aire, el desierto del sur de Perú parece un enorme cuaderno de dibujo. Allí, entre los ríos Ingenio y Grande, cerca de la ciudad de Nazca, se extienden cientos de líneas rectas que recorren kilómetros, formas geométricas y figuras de animales y plantas tan grandes que solo pueden apreciarse completas desde una avioneta o desde un cerro. Son las líneas de Nazca, Patrimonio de la Humanidad desde 1994 y uno de los grandes enigmas de la arqueología.

Quién las hizo y cómo

Las figuras más famosas fueron creadas por la cultura nazca, que floreció aproximadamente entre el 200 a. C. y el 600 d. C. Algunas más antiguas se atribuyen a la cultura paracas, anterior.

La técnica era sorprendentemente sencilla. El suelo del desierto está cubierto de piedras rojizas oscurecidas por el óxido. Al retirarlas, aparece debajo una tierra más clara. Bastaba con apartar las piedras siguiendo un trazado para "dibujar" en el suelo. Para las figuras grandes, los investigadores creen que usaban estacas y cuerdas, ampliando bocetos pequeños a escala. Experimentos modernos han demostrado que un grupo de pocas personas puede trazar una figura grande en unos días con herramientas de la época.

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¿Por qué han sobrevivido tanto tiempo? Por el clima: es una de las zonas más secas del planeta, casi sin lluvia y con poco viento a ras de suelo.

Las figuras más conocidas

  • El colibrí, de unos 90 metros de largo.
  • El mono, con su cola en espiral.
  • La araña, de unos 45 metros.
  • El cóndor, el perro, las manos y el llamado "astronauta", una figura humanoide en la ladera de un cerro.

La revolución de la inteligencia artificial

Durante casi un siglo, el número de figuras conocidas creció despacio. En 2024, un equipo de la Universidad de Yamagata (Japón), en colaboración con IBM, publicó en la revista PNAS un estudio que cambió el panorama: usando inteligencia artificial para analizar imágenes aéreas de alta resolución y verificando después en el terreno, identificaron 303 nuevos geoglifos figurativos en solo seis meses, casi duplicando el número conocido hasta entonces.

Muchas de las nuevas figuras son pequeñas, de unos 9 metros de media, y están junto a senderos. Representan personas, animales domésticos como llamas y, en algunos casos, escenas que parecen de sacrificio o con cabezas cortadas. Los investigadores proponen que estas figuras pequeñas estaban hechas para ser vistas por quienes caminaban por esos senderos, mientras que las grandes líneas rectas y figuras gigantes se vinculaban con rituales comunitarios.

Para qué servían

Es la pregunta del millón, y no hay una única respuesta aceptada. Las principales hipótesis son:

  • Calendario astronómico: la investigadora alemana María Reiche, que dedicó su vida a estudiarlas y protegerlas, creía que muchas líneas apuntaban a la salida o puesta del Sol y de estrellas en fechas clave. Estudios posteriores encontraron que solo algunas coinciden, no la mayoría.
  • Agua y fertilidad: en un desierto, el agua lo era todo. Algunas líneas parecen relacionarse con fuentes de agua subterránea y canales, y muchos investigadores creen que los rituales pedían lluvia.
  • Caminos rituales: se han encontrado restos de cerámica rota a lo largo de algunas líneas, lo que sugiere que se recorrían en procesiones.
  • Mensajes para los dioses: figuras tan grandes que solo podrían ser "vistas" desde el cielo.

Lo más probable es que su función cambiara a lo largo de los siglos y combinara varias de estas ideas.

¿Y los extraterrestres?

En los años setenta, el escritor Erich von Däniken popularizó la idea de que las líneas eran pistas de aterrizaje para naves alienígenas. Los arqueólogos lo descartan: el suelo es blando y no serviría para aterrizar nada, las técnicas para hacerlas están bien documentadas y las figuras se parecen a los motivos de la cerámica y los tejidos nazca. Atribuir sus logros a seres de otro planeta, recuerdan los expertos, resta mérito a los pueblos que realmente las crearon.

Un patrimonio frágil

Las líneas son vulnerables. En 2014, activistas de una organización ecologista dejaron huellas junto al colibrí al colocar un mensaje, y en 2018 un camionero dañó varias líneas al entrar con su vehículo en la zona protegida. También las amenazan la expansión agrícola, la minería ilegal y las lluvias extremas asociadas a El Niño. Por eso no se puede caminar sobre ellas: la forma de visitarlas es desde miradores o en sobrevuelos autorizados.

Un misterio que sigue creciendo

Cada nueva tecnología —satélites, drones, IA— ha revelado más figuras. Los investigadores estiman que aún quedan muchas por descubrir. Quizá nunca sepamos con certeza qué pensaban los nazcas al trazarlas, pero cada hallazgo nos acerca un poco más a una civilización que convirtió el desierto en su lienzo.

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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