El manuscrito Voynich: el libro de 600 años que nadie ha conseguido leer
Plantas que no existen, mujeres en extrañas piscinas, mapas del cielo y un alfabeto desconocido. El manuscrito Voynich ha derrotado a criptógrafos, lingüistas y ordenadores. Esto es lo que sabemos y lo que no.
Foto: Wikimedia Commons · Public domain
En la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se guarda un pequeño libro de unas 240 páginas de pergamino que es, probablemente, el texto más enigmático del mundo. Está escrito a mano, con fluidez, en un alfabeto que no se parece a ningún otro, y está lleno de dibujos tan extraños como fascinantes. Se llama manuscrito Voynich, y en más de un siglo de estudio nadie ha logrado demostrar qué dice.
Un libro con nombre de librero
Debe su nombre a Wilfrid Voynich, un librero anticuario de origen polaco que lo compró en 1912 en una villa jesuita cerca de Roma. Junto al manuscrito había una carta de 1665 que contaba que había pertenecido al emperador Rodolfo II de Habsburgo, gran coleccionista de rarezas, que supuestamente pagó por él 600 ducados de oro, una fortuna para la época.
En 2009, la datación por radiocarbono del pergamino realizada por la Universidad de Arizona situó su fabricación entre 1404 y 1438. Eso descartó varias teorías que atribuían el libro a autores posteriores, como el filósofo inglés Roger Bacon (del siglo XIII) o falsificadores del siglo XVI, aunque en teoría alguien podría haber usado pergamino antiguo.
Qué hay dentro
Los investigadores dividen el manuscrito en varias secciones según sus ilustraciones:
- Botánica: la más extensa, con dibujos de plantas que en su mayoría no se han podido identificar con certeza. Algunas parecen combinaciones de partes de distintas especies.
- Astronomía y astrología: diagramas circulares, soles, lunas, estrellas y lo que parecen signos del zodiaco.
- "Balneológica": mujeres desnudas en piscinas o tinas conectadas por tubos, una de las secciones más desconcertantes.
- Cosmológica: grandes diagramas desplegables, incluida una página de varios pliegues que algunos interpretan como un mapa.
- Farmacéutica: recipientes y fragmentos de plantas, como en los recetarios de la época.
- Recetas: párrafos cortos marcados con estrellas en el margen.
El texto: ¿idioma, código o engaño?
El texto usa entre 20 y 30 caracteres distintos y suma unas 38.000 palabras. Los análisis estadísticos muestran que tiene patrones parecidos a los de un idioma real: algunas palabras son muy frecuentes y otras raras, en una proporción similar a la de los lenguajes naturales (lo que se conoce como ley de Zipf). Pero también tiene rarezas: palabras que se repiten dos o tres veces seguidas y muy pocas palabras de una o dos letras.
Las principales hipótesis son tres:
- Un idioma natural escrito con un alfabeto inventado, quizá una lengua poco documentada o un dialecto.
- Un texto cifrado con algún sistema de codificación de la época.
- Un engaño o un texto sin sentido creado para parecer un libro valioso. En 2004, el investigador Gordon Rugg mostró que con una técnica de tablas y plantillas del siglo XVI se podía generar un texto con características parecidas, aunque eso no prueba que se hiciera así.
Los que intentaron descifrarlo
Criptógrafos que descifraron códigos en las guerras mundiales, como el estadounidense William Friedman, dedicaron años al manuscrito sin éxito. Cada cierto tiempo aparece alguien que anuncia haberlo resuelto: en 2017 se dijo que era un manual de salud femenina en latín abreviado; en 2019, que estaba escrito en una lengua "protorromance". Ambas propuestas fueron rechazadas por especialistas por no permitir traducir el texto de forma coherente.
La inteligencia artificial también lo ha intentado. Algunos estudios han sugerido parecidos con lenguas concretas, pero ninguno ha producido una traducción verificable. Lo honesto, por tanto, es decir que sigue sin descifrarse.
Pistas recientes
Estudios con imágenes multiespectrales han revelado anotaciones borradas en algunas páginas, que podrían ayudar a reconstruir quiénes fueron sus dueños. Investigadores también han analizado las tintas y la forma de escribir y han propuesto que participaron varias manos, lo que sugiere un trabajo de varios copistas y no de un solo falsificador. Todo apunta a un origen en Europa central, probablemente en el siglo XV.
Puedes verlo tú mismo
Una de las mejores noticias es que la Universidad de Yale ha digitalizado el manuscrito completo y lo ofrece gratis en internet, en alta resolución. Cualquiera puede hojearlo desde el móvil. También se han publicado ediciones facsímiles en papel.
Por qué nos fascina
En un mundo en el que parece que todo se puede buscar en internet, un libro que nadie puede leer es un recordatorio de los límites de nuestro conocimiento. Puede ser un tratado de medicina, un diario secreto, un código perdido o una broma de hace 600 años. Quizá algún día alguien encuentre la clave. Mientras tanto, el Voynich sigue guardando su secreto, página tras página.
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