¿Necesitas una prueba de esfuerzo antes de empezar a hacer ejercicio? Lo que dice el Colegio Americano de Cardiología
Una nueva declaración científica del Colegio Americano de Cardiología (ACC) dice que la mayoría de las personas sin síntomas no necesita una prueba de esfuerzo de rutina para empezar a caminar o moverse de forma suave. Estas son las excepciones.
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Prueba de esfuerzo en un laboratorio (persona no relacionada con la nota). Foto de referencia: Blue0ctane / Wikimedia Commons (dominio público).
“Empiezo cuando me haga los estudios del corazón”. Es una frase que muchos médicos escuchan en el consultorio, y que a veces se convierte en meses de sedentarismo. Una nueva declaración científica del Colegio Americano de Cardiología (ACC) busca romper ese freno: para la mayoría de las personas sin síntomas, no hace falta una prueba de esfuerzo antes de empezar a moverse de forma suave y progresiva.
El documento, titulado “Exercise Prescriptions for Cardiovascular Health in Adults: 2026 ACC Scientific Statement”, se publicó el 15 de octubre en la revista JACC, la principal publicación del ACC. Su idea central es que el ejercicio debe “recetarse” como parte del cuidado del corazón, igual que se controla la presión arterial, el colesterol o la diabetes.
Lo que dice la declaración
Según el comunicado oficial del ACC, la mayor reducción del riesgo cardiovascular ocurre cuando una persona sedentaria se vuelve, aunque sea, un poco más activa. “El mensaje más importante es que algo de actividad es mejor que nada”, dijo Jonathan N. Myers, presidente del comité que redactó el documento. “Los pacientes no necesitan convertirse en atletas para mejorar su salud cardiovascular”.
El texto también recuerda que no hacen falta 10.000 pasos: según los datos que cita, entre 5.000 y 7.000 pasos al día ya se asocian con mejoras importantes y con menos mortalidad cardiovascular y por todas las causas en muchos adultos.
Sobre las pruebas de esfuerzo, Infobae explicó que la declaración considera que los estudios previos no son necesarios de forma sistemática en personas asintomáticas o clínicamente estables que quieren iniciar una actividad suave o moderada. Los autores argumentan que el riesgo absoluto de un evento cardíaco grave durante el ejercicio es bajo en la población general, que estas pruebas pueden dar falsos positivos y que tienen una capacidad limitada para anticipar un infarto en personas sin síntomas.
Cuándo sí conviene consultar antes
La declaración no elimina las pruebas: dice que deben responder a una pregunta clínica concreta. Según Infobae, el ACC indica que conviene considerarlas cuando hay síntomas, enfermedad coronaria crónica, insuficiencia cardíaca, un empeoramiento reciente o la intención de hacer actividad vigorosa.
El cardiólogo argentino Gabriel Lapman, consultado por ese medio, enumeró las señales que obligan a una evaluación médica: “Una persona que tiene dolor de pecho, falta de aire desproporcionada, desmayos durante el esfuerzo o palpitaciones acompañadas de mareos necesita una evaluación médica”.
También pidió atención especial a quienes tienen una enfermedad cardiovascular conocida, antecedentes familiares de muerte súbita a edad temprana o varios factores de riesgo, como hipertensión, diabetes, colesterol alto o enfermedad renal, sobre todo si planean ejercicios intensos. El deporte competitivo, agregó, requiere una evaluación específica.
No todos los especialistas lo ven igual. El cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria del ICBA, dijo a Infobae que recomienda la prueba de esfuerzo como parte de la evaluación inicial de quienes van a empezar un programa de entrenamiento, aunque aclaró que eso “no debería demorar el inicio de caminatas o actividad suave en personas aparentemente sanas”.
Cómo empezar sin riesgos innecesarios
Como referencia general, la declaración recomienda acumular al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fuerza adaptados a cada persona. La clave, según el ACC, es que el plan sea seguro, individual, alcanzable y sostenible en el tiempo.
En la práctica, eso puede ser una caminata de 20 o 30 minutos, un paseo tranquilo en bicicleta o una rutina que aumente poco a poco. El ACC recomienda detener la actividad y buscar atención médica si aparecen síntomas nuevos durante el ejercicio, en especial dolor en el pecho.
Un estudio normal tampoco es un seguro de vida. Como dijo Costabel, “ningún estudio normal garantiza riesgo cero ni reemplaza una nueva consulta si aparecen síntomas”. Si tienes dudas sobre tu caso, alguna enfermedad crónica o tomas medicamentos para el corazón, consulta a tu médico antes de aumentar la intensidad.
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Fuentes
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