¿Duermes con ruido blanco? Los 4 riesgos de usarlo toda la noche, sobre todo si lo pones junto a la cuna de un bebé
El ruido blanco ayuda a muchas personas a tapar los sonidos de la calle, pero el volumen, la distancia y el uso en bebés importan. Un estudio midió 14 máquinas para bebés: tres superaron los 85 decibelios al máximo volumen.
Foto: Paul Goyette from Chicago, USA / Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0
Un bebé duerme en su cuna. Foto de referencia: Paul Goyette from Chicago, USA / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).
El ruido blanco es un sonido continuo que mezcla frecuencias con una intensidad parecida y que sirve para “tapar” ruidos repentinos como el tráfico, una conversación o un portazo. Muchas personas lo usan cada noche, con una app, un ventilador o una máquina de sonido. Pero los especialistas recuerdan que no es inocuo si se usa sin control, según una revisión publicada por Infobae.
La evidencia no indica que el ruido blanco haga daño por sí mismo a todas las personas. Los riesgos dependen sobre todo del volumen, de la distancia y de quién lo escucha. Estos son cuatro puntos a tener en cuenta.
Los 4 riesgos de usarlo sin control
1. El volumen y la distancia
El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) señala que los sonidos de hasta 70 decibelios rara vez causan pérdida auditiva, incluso con exposición larga. En cambio, la exposición repetida o prolongada a partir de 85 decibelios puede dañar las células del oído interno. El nivel real depende del aparato y de lo cerca que esté: con audífonos o con la fuente junto a la almohada, el riesgo sube.
2. Los bebés, el grupo más sensible
Un estudio publicado en la revista Pediatrics midió 14 dispositivos de sonido para bebés. A 30 centímetros y con el volumen al máximo, todos superaron los 50 decibelios y tres pasaron de 85. El estudio midió niveles de sonido, no lesiones en niños, por lo que señala un riesgo potencial. Su autor principal, el otorrinolaringólogo Blake Papsin, recomendó usar el volumen y el tiempo mínimos y alejar el aparato lo más posible. El Hospital Infantil de Filadelfia aconseja colocarlo a más de 200 centímetros de la cuna.
3. Puede tapar sonidos que necesitas oír
La Organización Mundial de la Salud también vincula el ruido nocturno con alteraciones del sueño y recomienda reducirlo; aunque sus guías hablan de fuentes como el tránsito, el principio es el mismo en el dormitorio: un ambiente tranquilo, no más sonido sin control.
Justamente porque enmascara ruidos, puede impedir que escuches una alarma, una llamada o el llanto de un bebé durante la madrugada. Es algo a considerar si cuidas a un niño pequeño o a una persona mayor, o si vives en un lugar donde una alarma de humo debe despertarte.
4. Puedes acostumbrarte a necesitarlo
El médico del sueño Sujay Kansagra advierte sobre la “asociación de sueño”: el cerebro puede incorporar el sonido como parte de la rutina para dormirse. No es una adicción, pero puede costar más conciliar el sueño en silencio o cuando el aparato no está disponible. Además, la Sleep Foundation indica que los estudios sobre sus beneficios en adultos tienen resultados mixtos.
Cómo usarlo de forma más segura
- Mantén el volumen bajo: si tienes que levantar la voz para hablar por encima del sonido, está demasiado alto.
- Aleja el aparato de la cama y, en bebés, de la cuna.
- Usa un temporizador en lugar de dejarlo toda la noche.
- Evita dormir con audífonos puestos.
Si tienes problemas para dormir de forma frecuente, zumbidos en los oídos o notas que oyes menos, consulta a tu médico.
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Fuentes
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