Observar pájaros podría ayudar a proteger el cerebro al envejecer: lo que muestra la ciencia
Un estudio con resonancias magnéticas en Toronto encontró que los observadores de aves expertos conservan un cerebro mejor organizado en áreas de atención y percepción. Grupos de personas con demencia en Reino Unido también muestran beneficios emocionales.
Foto: Wikimedia Commons · Public domain
Observadores de aves con binoculares. Foto de referencia: Jackson Elizabeth, U.S. Fish and Wildlife Service / Wikimedia Commons (Public domain).
Un reportaje publicado por BBC Mundo reunió investigaciones recientes que apuntan a algo sorprendente: aprender a identificar aves podría cambiar el cerebro de forma parecida a como lo hace aprender un instrumento o un deporte, y quizá ayudar a frenar parte del deterioro asociado a la edad.
La historia empieza en un escondite de madera junto a un lago inglés.
Harold y el petirrojo
Cada semana, un grupo de personas mayores aficionadas a las aves se reúne en Forge Mill Lake, en West Midlands (Reino Unido), en un programa de la organización Age UK. La mayoría tiene dificultades para recordar lo que pasó ese mismo día, pero se animan visiblemente al comentar lo que ven.
Entre ellos está Harold, de 78 años (nombre cambiado por la BBC), a quien la demencia había vuelto retraído y ansioso. Tras un comienzo inquieto, empezó a sonreír cuando alguien señaló un petirrojo, y su hija lo vio reír “por primera vez en mucho tiempo”. “En ese instante, él estaba plenamente presente”, contó Jenny Budinger, asesora comunitaria sobre demencia en Age UK.
Lo que vieron en las resonancias
El neurocientífico Erik Wing, de la Baycrest Academy for Research and Education de Toronto (Canadá), comparó resonancias magnéticas de observadores de aves expertos y principiantes mientras identificaban especies. En los expertos, las regiones clave para la atención, la percepción y el reconocimiento visual mostraban una configuración distinta y más actividad, sobre todo al enfrentarse a aves que no conocían.
Además, ciertas zonas mantenían niveles de organización superiores a los de personas novatas de la misma edad. Como la organización cerebral tiende a disminuir con los años, Wing habla de una “especie de preservación” en los expertos.
Hay una advertencia importante: el estudio no permite saber si estas diferencias son causa o efecto de la afición. Se necesita más investigación. Aun así, Wing sugiere que “adquirir esta habilidad a una edad temprana podría reportar beneficios que perduran hasta la vejez”.
No hace falta ser experto
Según el mismo reportaje, otros trabajos indican que prestar atención a las aves, incluso desde una ventana, puede ayudar a las personas mayores a sentirse más conectadas, tener emociones más positivas y ejercitar la memoria. Ya existen grupos de observación de aves en residencias de Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
Algunas ideas para empezar:
- Dedica 10 minutos al día a mirar y escuchar los pájaros del parque o del balcón.
- Intenta aprender a reconocer tres especies comunes de tu zona.
- Hazlo en compañía: con nietos, amigos o un grupo de caminata, sumas contacto social.
Observar aves no sustituye ningún tratamiento. Si notas olvidos frecuentes o cambios en la memoria en ti o en un familiar, consulta a tu médico.
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Fuentes
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